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DIARIO DEL AUTOR

¿Por qué repites patrones que te hacen daño?

FJ. Manga · · 2 min de lectura

Descubre cómo tus interpretaciones pueden repetir patrones aprendidos y qué preguntas pueden ayudarte a responder de otra forma.

Persona sola con mochila frente a un paisaje árido de montañas al atardecer; remolinos de polvo se desplazan lentamente por el suelo durante cinco segundos.

A veces sabes perfectamente lo que no quieres volver a vivir. Y, sin embargo, terminas encontrándote otra vez en una situación parecida.

Cambias de pareja, pero reaparece el mismo conflicto.

Cambias de trabajo, pero vuelves a sentir que no eres suficiente.

Te prometes que esta vez reaccionarás de otra manera, pero ante determinadas circunstancias surge la misma respuesta.

Y te preguntas:

¿Por qué me ocurre siempre lo mismo?

La repetición no siempre es una decisión consciente

Nuestro comportamiento está influido por aprendizajes, experiencias, expectativas y hábitos.

Cuando respondemos repetidamente de una determinada manera ante situaciones parecidas, esa respuesta puede volverse cada vez más automática.

No significa que todos los problemas tengan una única causa ni que estemos condenados a repetir nuestra historia.

Significa que algunas respuestas aprendidas pueden continuar funcionando incluso cuando ya no nos resultan útiles.

Cuando cambia el escenario, pero no la interpretación

Imagina que necesitas sentirte aprobado por los demás.

En una relación buscas constantemente señales de afecto. En el trabajo necesitas que reconozcan cada esfuerzo. Entre amigos interpretas cualquier distancia como una posible señal de rechazo.

Los escenarios son diferentes.

Pero puede existir un elemento común: la manera en que tu mente interpreta tu propio valor.

Mientras ese mecanismo pase inadvertido, cada situación nueva puede parecer un problema completamente diferente.

Observar antes de repetir

El primer paso no consiste en exigirte cambiar inmediatamente.

Consiste en descubrir qué sucede justo antes de reaccionar.

Pregúntate:

¿Qué ha ocurrido?

¿Qué significado le he dado?

¿Qué emoción ha aparecido?

¿Qué respuesta estoy a punto de repetir?

Este ejercicio no elimina automáticamente un hábito. Pero puede ayudarte a reconocer una secuencia que antes ocurría sin que apenas te dieras cuenta.

Desde ahí puedes practicar una respuesta diferente, aunque al principio resulte incómoda.

No repites tu destino. Repites tu mente.

Esta frase no significa que seas responsable de todo lo que te sucede. Existen circunstancias externas, injusticias y acontecimientos que no dependen de ti.

Significa que, dentro de aquello sobre lo que sí tienes influencia, comprender tus patrones puede abrir nuevas posibilidades.

No necesitas convertirte en una persona completamente distinta.

Tal vez necesites empezar a reconocer qué parte de tu pasado sigue interpretando tu presente.

El cambio comienza cuando dejas de reaccionar automáticamente y empiezas a observar.

Una reflexión de FJ. Manga, autor de La vida que crees vivir.

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